Durante los últimos años, el nearshoring en México se ha convertido en uno de los temas más importantes para entender hacia dónde se está moviendo la inversión, la industria y la infraestructura del país. La idea es sencilla: empresas que antes producían en lugares más alejados de sus principales mercados están buscando acercar sus operaciones a Estados Unidos y Canadá. México, por su ubicación, sus acuerdos comerciales y su integración con Norteamérica, se encuentra en una posición privilegiada para aprovechar este proceso.
¿Qué es el nearshoring?
El nearshoring es la relocalización de actividades productivas hacia países cercanos al mercado donde se encuentran los consumidores.
Para una empresa estadounidense, por ejemplo, producir en México puede significar estar mucho más cerca de su mercado que hacerlo en Asia. Esto puede ayudar a reducir tiempos de traslado, costos logísticos y algunos riesgos asociados con cadenas de suministro demasiado largas.
Pero el fenómeno no consiste únicamente en construir fábricas, cuando una empresa llega a una región necesita mucho más que una nave industrial, necesita carreteras, energía, agua, transporte, servicios, trabajadores, vivienda, proveedores, centros logísticos y conectividad. Por eso, cuando hablamos de nearshoring, en realidad estamos hablando también de transformación urbana y regional.
México ya está recibiendo nuevas inversiones
El crecimiento de la inversión extranjera ayuda a entender por qué el nearshoring sigue siendo un tema relevante. De acuerdo con la Secretaría de Economía, México recibió 40,871 millones de dólares de inversión extranjera directa durante 2025, la cifra anual más alta registrada hasta ese momento y un crecimiento de 10.8% frente a la cifra originalmente reportada para 2024. Además, las nuevas inversiones crecieron 132.9% durante ese año.
Durante el primer trimestre de 2026 también se registró un nuevo máximo para un primer trimestre, con 23,591 millones de dólares de IED, según información presentada por la Secretaría de Economía.
Esto no significa que toda esta inversión sea consecuencia directa del nearshoring, sin embargo, sí muestra algo importante: México continúa siendo un destino relevante para el capital productivo internacional, especialmente en sectores como manufactura, construcción, servicios financieros y otras actividades relacionadas con el crecimiento económico.
Yucatán cuenta con una ubicación estratégica en el Golfo de México, conexión aérea con distintos mercados, el Puerto de Progreso y una red de infraestructura que se encuentra en proceso de expansión. Un estudio publicado en 2026 por México Evalúa señala que Yucatán tiene condiciones para posicionarse como uno de los destinos de inversión industrial y tecnológica del sureste, destacando precisamente factores como la infraestructura logística, el Puerto de Progreso y la conectividad aérea de Mérida.
Y en septiembre de 2026, el gobierno de Yucatán informó que el estado contaba con una cartera de más de 80 proyectos y cartas de intención por más de 130 mil millones de pesos, acompañada de inversiones en infraestructura, energía, conectividad y formación de talento. Aunque Yucatán está tomando fuerza en materia industrial y logística, el crecimiento de la Península de Yucatán debe entenderse como un fenómeno más amplio.
Quintana Roo cuenta con una dinámica diferente, mucho más relacionada con turismo, servicios, conectividad internacional y crecimiento urbano, sin embargo, también está recibiendo infraestructura que puede modificar sus corredores económicos. Entre los proyectos relevantes se encuentran el Tren Maya de carga, el Aeropuerto Internacional de Tulum, nuevas vialidades y obras de conectividad en Cancún y otras zonas del estado.
El nearshoring puede ser una de las grandes transformaciones de la Península
El nearshoring no es simplemente una palabra de moda, es parte de una transformación más amplia de las cadenas de producción y suministro a nivel mundial, y México tiene una posición privilegiada para participar en ella.
Para Yucatán, el reto será convertir su ubicación, infraestructura y talento en ventajas competitivas reales, para quienes observan el mercado inmobiliario, el reto es diferente: identificar qué zonas están cambiando y entender por qué.
Porque las oportunidades de inversión no siempre aparecen cuando una región ya está consolidada, muchas veces comienzan a construirse mucho antes, cuando todavía es posible observar cómo una nueva carretera, un parque industrial, un puerto o una empresa empiezan a cambiar la dinámica de un territorio.
En Landrada creemos que invertir con conciencia también significa entender el lugar donde estás invirtiendo: su presente, sus proyectos y, sobre todo, el rumbo que está tomando. La Península de Yucatán está cambiando, entender ese cambio puede ser el primer paso para identificar nuevas oportunidades de inversión.
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